Lo que se hereda no se hurta …

Darren Davies, de 55 años, fue condenado el 30 de julio de 2026 por el Tribunal de la Corona de Preston a cuatro años y cuatro meses de prisión tras hacer explotar la vivienda familiar en la localidad de Hambleton, Lancashire (Inglaterra). El incidente ocurrió el 27 de marzo de 2024, cuando el acusado actuó bajo la falsa idea de que había sido excluido del testamento de sus padres.
El inmueble, un chalé valorado en 260.000 libras ubicado en la calle Carr Lane, era compartido por Darren y su hermano Craig Davies tras el fallecimiento de sus progenitores con pocos meses de diferencia. Pese a que el testamento original contemplaba la división de la propiedad en partes iguales para ambos hijos, Darren desarrolló la paranoia de que existía un testamento secreto que dejaba la vivienda exclusivamente a su hermano.
Para concretar el ataque, Davies distribuyó tres bombonas de gas en la sala, la cocina y un dormitorio, roció gasolina en los dormitorios y el ático, y encendió una vela para provocar la ignición. La detonación subsecuente provocó el colapso del techo y la destrucción total de la estructura y pertenencias personales de su hermano, además de poner en riesgo a las viviendas adyacentes.
Al salir del inmueble tras la explosión, Davies declaró ante un transeúnte: “Mi familia quiere la casa. Si yo no puedo tenerla, nadie podrá”. El acusado se declaró culpable del delito de incendio provocado con temeridad y peligro para la vida, concluyéndose en la evaluación judicial que actuó bajo una severa crisis derivada de problemas de salud mental tras el deceso de sus padres.