Mujer asiste a un bautizo en Inglaterra y amanece ebria en una fiesta en España

Si ya saben como me pongo, ¿para qué me invitan? …

Noche de chicas con shots de tequila

En septiembre de 2019, lo que comenzó como una celebración familiar convencional en Blackpool, Inglaterra, terminó en un incidente de alcance internacional. Adeline Clarke, una joven de 25 años, asistía a un bautizo cuando, bajo los efectos del alcohol, decidió junto a un amigo que la noche no debía terminar en el Reino Unido.

Sin equipaje y vistiendo aún su atuendo de gala, la pareja tomó un taxi hacia el Aeropuerto John Lennon de Liverpool. Una vez allí, adquirieron boletos para el primer vuelo disponible, que tenía como destino la isla de Ibiza, España. El viaje, realizado de manera impulsiva durante la madrugada, se concretó sin que los protagonistas dimensionaran las consecuencias logísticas de su decisión.

Al amanecer del día siguiente, Clarke despertó en un hotel de la isla española, todavía con la ropa del evento familiar y sin artículos de aseo personal o mudas de repuesto. La noticia cobró relevancia global cuando la joven compartió su experiencia a través de redes sociales, detallando que incluso tuvo que contactar a su empleador para justificar su ausencia laboral, explicando que se encontraba en otro país debido a una «confusión» tras la fiesta.

El caso se convirtió en un referente de las noticias virales de ese año, destacando por la facilidad con la que se cruzaron fronteras europeas en un estado de desorientación, y por el contraste entre la sobriedad de un bautizo británico y el desenfreno de la vida nocturna en el Mediterráneo.

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